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viernes, 9 de abril de 2010

MARCEL PROUST Y LA OBSESIÓN POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CATEDRAL--- DE PALABRAS


MARCEL PROUST
Y LA OBSESIÓN POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CATEDRAL...
DE PALABRAS-.


El 18 de noviembre de 1922 a la edad de 51 años muere Marcel Proust, dejando inacabada su monumental novela que había iniciado 13 años atrás.
De los 7 volúmenes que componen la obra en la versión castellana de Alianza Tres, solamente vieron la luz en vida del autor: Por el camino de Swan (Tomo I), A la sombra de las muchachas en flor (Tomo II); El mundo de Guermantes (Tomo III), y parcialmente el de Sodoma y Gomorra (Tomo IV); los posteriores volúmenes: La Prisionera (Tomo V); La fugitiva (Tomo VI); y El tiempo recobrado (Tomo VII) se quedaron sin corregir.
En el 44 de la Rue Hamelin, último hogar del escritor, la carrera contrarreloj había sido ganada por la muerte. En el cuarto podían observarse cientos de páginas mecanografiadas y otras manuscritas de los últimos volúmenes de la novela.
El escritor dejaba sin corregir, desarrollar y eliminar algunas escenas de A la Recherche du temps perdu, pero, ¿había sido en vano aquel proyecto iniciado en 1909 y que la muerte interrumpía?
Los comienzos de Proust como escritor se remontan a la época del liceo Condorcet. Junto a un grupo de jóvenes, Proust colabora en una serie de revistas de poca vida: Revista Lunes, Revista de Segundo Curso, Revista Verde, y la última de todas ellas que se llamaba Revista Lilas.
Para el año de 1892 cuando aquellos jóvenes escritores salen del liceo Condorcet, fundan la revista “El Banquete”, donde Marcel Proust coopera con alguna frecuencia. La revista está dirigida por una comisión, pero ya para el segundo número queda como único director Fernand Gregh. Entre otros colaboradores de la misma tenemos a Jacques Bizet, Robert de Flers, Gastón de Caivallet, Louis de la Salle, Gabriel Traireux, Henry Barbusse.
La importancia de estas primeras incursiones literarias de Proust queda demostrada en el sentido que en varios de los números de “El Banquete” se publican breves relatos que luego serán incorporados en “Los placeres y los días”.

LOS PLACERES Y LOS DÍAS.
Los placeres y los días fue publicado el 13 de junio de 1896, tres años después al último número de la revista. Algunas de las secciones o apartados que corresponden a esta obra como son “Violante o lo mundano”, “La confesión de una muchacha”, “Las añoranzas. Fantasías color del tiempo” “El fin de los celos”, dan un primer atisbo de los grandes temas de A la Recherche. Es cierto como señalan algunos críticos que el autor no ha alcanzado la madurez y que el tratamiento de los temas no lo hace con profundidad e incluso peca de sentimental. De su estilo se dice que es barroco y que el uso de la sintaxis no es correcto y que las oraciones se alargan dando una cadencia y un ritmo que exaspera a los lectores. Sin embargo, Proust jamás abandonará la frase larga ni el barroquismo, todo lo contrario, se erigirá en un maestro en aquel estilo de narrar.
Igualmente el análisis psicológico de los personajes en los posteriores trabajos literarios lo irá profundizando.
¿Estaba justificado aquel estilo de narración? Creemos que sí, ¿la razón? La técnica dilatoria del relato, su barroquismo, el tratamiento psicológico de los personajes está ligada a los temas tratados en “Los placeres y los días”, “Jean Santeuil”, como en “A la Recherche”.

JEAN SANTEUIL.
Obra inacabada de aproximadamente mil páginas y descubierta años después de la muerte de Proust por el profesor Bernard de Fallois, podríamos considerarla como el antecedente más importante de “A la recherche”.
Los mismos defectos que la crítica señalara a “Los placeres y los días”• se harán a “Jean Santeuil”, agregando que siendo novela, la obra carece de unidad y hay personajes que sobran, en síntesis que la estructura es débil. Pero, algunos estudiosos olvidan – al cuestionar la estructura de “Jean Santeuil” que el texto posee los vicios de un “borrador” por tanto, el análisis riguroso es improcedente en una obra que el escritor nunca tuvo la intención de publicar.
Esta obra fue trabajada entre los años de 1895 a 1900 y como dijimos, Proust nunca tuvo intenciones de publicarla, sin embargo es el primer intento serio del escritor de hacer una novela.
Es probable que los duros ataques por sus antiguos compañeros de colegio a “Los placeres y los días”, publicada en 1896, confirmaran aquel deseo de no editarla, unido a que Proust no encontraba todavía el “gran tema” que como un hilo uniera los diferentes relatos de la obra.
Devolviéndonos en el tiempo y para ser exactos entre los años 1890 y 1894, dos años antes de publicar “Los placeres y los días”, el joven Marcel inicia su carrera ascendente hacia los círculos más cerrados de la aristocracia y alta sociedad parisina del Faubourg Saint Germain. El salón de la señora Strauss fue una de las llaves para ingresar al mundo de duques y duquesas por el cual desde niño Marcel sentía una gran inclinación.
Sus antiguos compañeros del Liceo Condorcet y fundadores de las revistas mencionadas, jamás le perdonaron sus simpatías hacia la aristocracia y lo calificaron de “snob” y superficial.
Quizá tenían razón sus antiguos camaradas, pero lo importante es que en los salones de la señora Strauss y de la señora Lemaire, Proust conocerá a hombres y mujeres que le servirán de modelo para sus personajes de A la Recherche. Aquel mundo lo fascinará por algún tiempo, allí encontrará la felicidad y el desencanto, hasta que poco a poco se irá alejando de los salones elegantes del Faubourg Saint Germain.
No sin razón para esta época al “pequeño” Marcel – como con cariño le decían sus aristocráticos amigos- era considerado por los críticos un escritor aficionado de la “buena sociedad”. De ahí que sobre Proust y el Faubourg Saint Germain se hayan tejido muchas historias, algunas más verosímiles que otras, pero lo importante es que aquel mundo le abrió sus puertas y que de ese mundo Marcel sacó un material valioso para su gigantesca novela.
Para los primeros años del siglo veinte, Proust inicia la última búsqueda del elemento más importante para su novela. Necesita, un común denominador que le dé unidad a los diferentes temas que tratará A la Recherche, es decir, “el tema madre” donde las demás narraciones estén subordinadas.
En 1909 han quedado atrás todos los intentos que desembocarían en A la Recherche. “Los placeres y los días”, “ “Jean Santeuil” y otros escritos menores le han dado a Proust la madurez de estilo y la hondura psicológica necesaria para iniciar su gran aventura. Proust ya tiene plena conciencia de cual será el común denominador para su novela: El tiempo.
Sin embargo, el escritor sabe que la única forma de encarar su obra es apartándose de la vida mundana que lleva y es para el mes de noviembre de 1909 que se va despidiendo de sus amigos y dedica la noche para trabajar en su obra. Aquí debemos de recordar que Proust jamás pudo cambiar los hábitos de escribir en las madrugadas y dormir en el día.
Se cuenta que el escritor de joven hizo varios intentos para modificar aquella costumbre, pero ya sea por indisciplinado o porque el insomnio – del cual se quejó durante toda su vida – no lo dejaba conciliar el sueño, la verdad es que A la Recherche fue escrita a altas horas de la noche. El horario del escritor que en los últimos cinco años de su vida no descansó ni un solo día – según palabras del mismo Proust – era de 11 ó 12 de la noche a 8 ó 7 de la mañana.
Entre los años de 1910 y 1912 (1 ó 3 años después de iniciada su monumental novela) fueron colocadas unas planchas de corcho en la habitación del artista, las cuales lo aislaban de cualquier ruido inoportuno del mundo exterior, y así Marcel Proust sin sospecharlo iniciaba una labor que duraría 13 años y no como él pensó uno ó dos años.
Si Marcel Proust no hubiese muerto en 1922, A la Recherche – tomando como parámetro la capacidad de trabajo del escritor en los últimos tiempos y observando que los volúmenes sin corregir no poseen lagunas y que solo faltan por retocar y desarrollar algunos pasajes o introducir algunos nombres de personajes los cuales solo se indican con una inicial o faltan del todo – pudo terminarse entre 1924 y principios de 1925, pero no fue así y Proust jamás vería su obra acabada. Esto no quiere decir, que su enorme esfuerzo intelectual no tuvo alguna gratificación porque para el 10 de diciembre de 1919, la Academia Goncourt, con un total de diez votos, anunció como obra premiada a La sombra de las muchachas en flor.
En ocasiones para esta época Proust comenzó a frecuentar en horas de la noche “su” tan querido hotel Ritz; las luces artificiales iluminaban un rostro pálido de enormes ojeras y de bigotes caídos, rematando aquella extraña figura con un enorme sobretodo de pieles en el cual su dueño indolentemente hundía el cuerpo. En el famoso hotel Proust reunía a sus amigos cuando los quería ver ofreciendo una cena. Allí se dejaba admirar por conocidos y desconocidos.

ESTRUCTURA DE: A LA RECHERCHE DU TEMPS PERDU.
A la Recherche no es otra cosa que un enorme mosaico donde el hilo conductor es la obsesión por el transcurso del tiempo; cada una de las narraciones que componen la obra tiene un cierre temático a través de los siete volúmenes.
Si bien es cierto, las diferentes narraciones desarrolladas en los siete volúmenes unas terminan ya sea en el tomo I ó III y otras empiezan en el IV y terminan en el VI ó VII, ello no quiere decir – como algunas personas o críticos inescrupulosos afirman – que A la Recherche son siete novelas que pueden leerse por separado. Error lamentable y de falta de óptica, puesto que un lector cuidadoso puede darse cuenta que todas las narraciones es parte del gran tema (el tiempo) y que todas ellas son soporte entre sí mismas. Sería absurdo por lo tanto leer algunos de los volúmenes que componen A la Recherche y creer que se conoce el mundo Proustiano. Una concepción de este tipo solo falsea la obra literaria fragmentándola y desvirtuando la intención del escritor francés.
De la estructura se puede llegar a las siguientes conclusiones: A) Existe un tema principal (la obsesión por el transcurso del tiempo) que está directa o indirectamente presente en los temas secundarios. B) Se emplea con frecuencia la técnica dilatoria del relato. Se antepone entonces un tiempo “cerebral” de evocación y de ensueño, a uno “espacial y desmitificador”. C) Del volumen I al VII existen narraciones que se entremezclan, pero teniendo cada una de ellas independencia y un cierre temático en relación con las otras narraciones.
Sin pretender una jerarquización de temas y ni tampoco negando que el buen lector pueda encontrar otros, la obra en su totalidad podría abarcar los siguientes:
1. El tiempo.
2. El amor y su consecuente análisis psicológico.
3. La crítica social.
4. El arte.
El tiempo. El tiempo es para Marcel Proust la “lente maravillosa” donde son analizadas las personas, la sociedad, los sentimientos (amor, odio, celos, etc) y a la conclusión a que llega el escritor francés, es que el tiempo nos develiza zonas de nuestro ser y de otros hombres ocultas, aflorando muchas veces con el paso de los años.
Así, vemos a través de esta “lente” cómo el arte y las cosas más simples y cotidianas están sujetas a un “relativismo”, a un juicio de valor que quizá mañana nos parecerá descabellado ante los ojos de los demás hombres.
El amor: pocos autores le han dedicado tantas páginas a este sentimiento tan contradictorio y tan caprichoso como lo hace Proust. Quizá por su misma condición de homosexual, Marcel volcará todo su esfuerzo intelectual para hacer un análisis del amor para llegar a la conclusión que, no se diferencian en nada el amor heterosexual al amor homosexual o entre iguales en cuanto a sus pasiones, deseos, desenfrenos y celos.
Crítica social. Existe en A la Recherche una estratificación social muy marcada en todos los volúmenes. Así, Proust dedica todo el volumen III para mostrarnos “El mundo de Guermantes” puertas adentro. Proust sin quererlo nos pone al tanto de una aristocracia en decadencia para dejar su sitial de honor a la clase burguesa. Acordémonos que en A la Recherche existen dos clases de salones literarios: los aristocráticos y los burgueses. Hay una pugna entre los dos tipos de salones para obtener las simpatías de los artistas y si en un momento los del Faubourg Saint Germain marcan la pauta en cuanto a las veladas artísticas, luego lo serán los de la burguesía. Debemos de hacer la observación de que Proust no toma partido y de igual manera critica la aristocracia como a los burgueses en cuanto a valores morales, sociales, religiosos y estéticos, para llegar a la conclusión que no se diferencian demasiado unos de los otros.
El arte. Influenciado por las ideas de Ruskin, Proust dedicará cantidad de páginas en A la Recherche a la pintura, la música y por supuesto a la literatura. Incluso en el volumen VII expone la concepción que tenía sobre la literatura y sobre la creación del artista. Allí el lector, puede encontrar gustos y preferencias sobre estética y arte en general.
Proust fue un gran artista, ya nadie discute que es uno de los padres de la novela contemporánea, y que su influencia todavía se percibe, es una realidad. Quería dejar testimonio de una época con A la Recherche y que ella lo redimiera y lo salvara del paso del tiempo, ¿acaso no fue así?

Links para bajar los tomos de Proust:

Tomo I- Por el camino de Swann.
http://www.4shared.com/file/157549512/67426ec6/22263.html

Tomo II- A la sombra de las muchachas en flor.
http://www.4shared.com/file/157549310/8dc17358/22261.html


Tomo III- El mundo de Guermantes.
http://www.4shared.com/file/157548924/14aa0631/22256.html


Tomo IV- Sodoma y Gomorra.
http://www.4shared.com/file/157549189/265ba4db/22260.html


Tomo V- La prisionera.
http://www.4shared.com/file/157549051/9cec3893/22259.htm

Tomo VI- La fugitiva.
http://www.4shared.com/file/157548950/5c8654ef/22257.html

Tomo VII- El tiempo recobrado.
http://www.4shared.com/file/157548499/81373014/22248.html

3 comentarios:

  1. A las personas que se han disculpado como el señor Frank Rufino: acepto sus disculpas. Hago la aclaración que yo en ningún momento tengo nada contra nadie, al contrario deseo contribuir a una mejor literatura en nuestro medio pero con seriedad. Gracias de nuevo

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  2. ...y también Juan Murillo, superpoeta y otros se dieron cuenta del gran error y pidieron disculpas a Ruffino, quien valientemente reconoció tener un seudónimo por mera diversión. Así lo dijo él. Eso es valentía.
    Me parece, Dante, que también debes salir del anonimato. Todo esto genera mucha oscuridad. Ya el vate Ruffino lo dijo: sos demoledor como crítico, estás solo. Creo, estas perdiendo mucho bajo un nombre falso. Nadie te adversará si hablas de frente, no entiendo el porqué de un seudónimo si podés decir las cosas de frente. Todo esto le resta seriedad a tu blog, y está visto que va a desaparecer o casi nadie te toma en serio.
    No publiques este comentario: solo deseo lo mejor para ti y que puedas rescatar tu potencial en aras de la literatura nacional.

    Saludos,

    Adribeto,
    engendro
    de Adriano
    y Beto.

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  3. Ya lo dije y lo sostengo: ASÍ ME SIENTO MÁS CÓMODO CON EL ANONIMATO, PORQUE UNA VEZ QUE SALGA DEL ANONIMATO, EL CRÍTICO LITERARIO SE PONE UN PAR DE GRILLETES. YO NO HAGO ESTO DEL ANONIMATO COMO UNA FORMA DE DIVERSION NI MUCHO MENOS. LO HAGO SACRIFICANDO MI TIEMPO Y MI OBRA PORQUE DESEO QUE LA LITERATURA COSTARRICENSE SE LIMPIE DE TANTA BASURA. LO QUE PIENSO QUE ES BUENO LO ALABARÉ LO QUE PIENSO QUE ES MALO LO DEMOLERÉ. YO NO ANDO HACIENDO BURLAS NI JUGANDO AL ANÓNIMO PORQUE SÍ. LO HAGO POR LAS RAZONES ANTES DICHAS.TAN ES CIERTO QUE MAÑANA CRITICARÉ A PRIMERA HORA A UN FILÓLOGO DE NOMBRE BENEDICTO VÍQUEZ GUZMAN QUE HE TITULADO: ERRORES Y HORRORES DE UN MALOGRADO FILÓLOGO...

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